Esa ropa interior que tanto me gusta
Me gustaba mirarte pero cada vez que te ponías el tanga amarillo sentía unos deseos irrefrenables de llamarte por teléfono en el transcurso de la misma tus gemidos me violentaban de tal forma que se me doblaban las piernas.
Cada vez que me ponía el tanga amarillo me pasaba lo mismo ....
Recibía una llamada anónima en el transcurso de la conversación me demostraba que me estaba mirando y al final no podía aguantar el teléfono entre mis manos por aquella maldita voz susurrante que parecía meterse por mis oídos y revolucionarme totalmente......
Cada vez que te ponías ese tanga amarillo me ponía enfermo, no te lo creías hasta que por fin accediste a venirme a ver, te pedí que no lo llevaras puesto, pero tenías que no hacerme caso ........ ¡ maldita seas !

Y comprobaste por ti misma el estado en el que me ponía la dichosa prenda.
A ver como arreglas tu eso ahora.
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