domingo, 28 de septiembre de 2025

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

viernes, 14 de marzo de 2014

En aquel tren, camino de Lisboa,
en el asiento contiguo, sin hablarte
-luego me arrepentí.
En Málaga, en un antro con luces
del color del crepúsculo, y los dos muy fumados,
y tú no me miraste.
De nuevo en aquel bar de Malasaña,
vestida de blanco, diosa de no sé
qué vicio o qué virtud.
En Sevilla, fascinado por tus ojos celestes
y tu melena negra, apoyada en la barra
de aquel sitio siniestro,
mirando fijamente -estarías bebida- el fondo de tu copa.
En Granada tus ojos eran grises
y me pediste fuego, y ya no te vi más,
y te estuve buscando.
O a la entrada del cine, en no sé dónde,
rodeada de gente que reía.
Y otra vez en Madrid, muy de noche,
cada cual esperando que pasase algún taxi
sin dirigirte incluso
ni una frase cortés, un inocente comentario...
En Córdoba, camino del hotel, cuando me preguntaste
por no sé qué lugar en yo no sé qué idioma,
y vi que te alejabas, y maldije la vida.
Innumerables veces, también,
en la imaginación, donde caminas
a veces junto a mí, sin saber qué decirnos.
Y sí, de pronto en algún bar
o llamando a mi puerta, confundida de piso,
apareces fugaz y cada vez distinta,
camino de tus mundos, donde yo no podré
tener memoria.


Felipe Benítez Reyes.

martes, 20 de marzo de 2012


Cada vez que me ponía el tanga amarillo me pasaba lo mismo ....
Recibía una llamada anónima en el transcurso de la conversación me demostraba que me estaba mirando y al final no podía aguantar el teléfono entre mis manos por aquella maldita voz susurrante que parecía meterse por mis oídos y revolucionarme totalmente......












Me gustaba mirarte pero cada vez que te ponías el tanga amarillo sentía unos deseos irrefrenables de llamarte por teléfono en el transcurso de la misma tus gemidos me violentaban de tal forma que se me doblaban las piernas.


Cada vez que te ponías ese tanga amarillo me ponía enfermo, no te lo creías hasta que por fin accediste a venirme a ver, te pedí que no lo llevaras puesto, pero tenías que no hacerme caso ........ ¡ maldita seas !



Y comprobaste por ti misma el estado en el que me ponía la dichosa prenda.


A ver como arreglas tu eso ahora.

;;